"El camino de la vida puede ser el de la libertad y de la belleza, sin embargo nos extraviamos. La codicia envenenó el alma de los hombres... levantó en el mundo murallas del odio... y nos ha hecho avanzar a paso de ganso hacia la miseria y la muerte.
Creamos la época de la velocidad, pero nos sentimos enclaustrados dentro de ella. La máquina, que produjo abundancia, nos ha dejado en la penuria. Nuestros conocimientos nos hicieron escépticos; nuestra inteligencia, empedernidos y crueles. Pensamos demasiado y sentimos bien poco. Más que de maquinas, precisamos de humanidad. Más que de inteligencia, precisamos de afecto y ternura. Sin esas virtudes, la vida será violencia y todo estará perdido".
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